
En España se hablan varias lenguas además del castellano, pero no todas tienen el mismo reconocimiento fuera del país. El catalán, el euskera y el gallego son lenguas cooficiales en diferentes comunidades autónomas, pero todavía no son lenguas oficiales de la Unión Europea. Ahora, el Gobierno español vuelve a intentar cambiar esta situación.
El pasado 22 de septiembre, los ministros de Asuntos Europeos se reunieron en Bruselas para hablar sobre la posibilidad de reconocer oficialmente estas tres lenguas. Sin embargo, la reunión terminó sin una decisión. Algunos países, como Alemania, Suecia y Lituania, siguen teniendo dudas sobre la propuesta española (Gálvez Garcés, 2026).
Actualmente, la Unión Europea tiene 24 lenguas oficiales. Esto significa que los ciudadanos pueden utilizar estas lenguas en las instituciones europeas y que los documentos oficiales deben estar disponibles en ellas. El catalán, el euskera y el gallego no tienen este mismo estatus, aunque tienen una presencia importante en España (Consejo de la Unión Europea, s. f.).
El Gobierno español presentó oficialmente esta propuesta en 2023. Desde entonces, ha intentado conseguir el apoyo de los otros Estados miembros. Para España, reconocer estas lenguas sería una forma de representar mejor la diversidad lingüística del país dentro de la Unión Europea (Consejo de la Unión Europea, 2023).
El problema es que para cambiar el régimen lingüístico de la UE todos los Estados miembros tienen que estar de acuerdo. Algunos países están preocupados, entre otras cosas, por el coste y la dificultad de traducir los documentos y garantizar la interpretación en nuevas lenguas.
En las últimas semanas, la discusión se ha vuelto todavía más complicada. España ha defendido que el reconocimiento de estas lenguas debería estar relacionado con el futuro proceso de ampliación de la Unión Europea. Esta posición no ha gustado a algunos países. Lituania, por ejemplo, ha criticado la posibilidad de relacionar las dos cuestiones y ha considerado que no deberían estar condicionadas entre sí (Ayuso, 2026).
Esta no es la primera vez que los países europeos hablan sobre el tema. En julio de 2025 ya se había discutido la propuesta española, pero tampoco se llegó a una decisión definitiva. Los Estados miembros decidieron continuar estudiando la cuestión (Consejo de la Unión Europea, 2025).
Para muchas personas en España, el debate no es solamente político. La lengua también está relacionada con la cultura y con la identidad. El catalán, el euskera y el gallego tienen una larga historia y millones de hablantes. Para sus defensores, conseguir el reconocimiento europeo sería una manera de dar más visibilidad a estas lenguas.
Por ahora, sin embargo, no hay acuerdo. La reunión del 22 de septiembre terminó sin resultados definitivos y el debate continuará. El futuro de estas tres lenguas como lenguas oficiales de la Unión Europea dependerá de si España consigue convencer al resto de los Estados miembros.
Referencias:
https://www.consilium.europa.eu/es/about-site/language-policy/?utm_source
https://www.consilium.europa.eu/en/meetings/gac/2023/09/19/?utm_source
https://www.consilium.europa.eu/es/meetings/gac/2025/07/18/?utm_source

