Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana

Victoria Durán, una pionera del teatro de la Generación del 27Una de las pioneras más audaces y olvidadas de la Generación del 27, reaparece con la biografía de Eva Moreno-Lago, una profesora.

elDiario.es. (2025, noviembre 23). Victorina Durán en el taller del Museo de Arte Hispanoamericano, Buenos Aires, década de 1950 [Fotografía]. En Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana.https://www.eldiario.es/cultura/libros/victorina-duran-pionera-teatro-olvidada-generacion-27-tuvo-exiliarse-lesbiana_1_12786701.html

Según El Diario, Victoria Durán resurge en la biografía hecha por Eva Moreno-Lago, hecha a partir de una investigación de más de diez años sobre esta figura. Durán fue figurinista, escenógrafa, directora teatral, dramaturga, critica de arte y catedrática de Indumentaria del Conservatorio de Madrid.Abiertamente lesbiana, fundó el Círculo Sáfico de Madrid y mantuvo numerosas relaciones amorosas.Desde joven, se interesó por el arte, la escenografía y el figurinismo, proviniendo de una familia culta, hija y nieta de bailarinas y con un padre militar. Sin embargo, a principios del siglo XX, la escenografía y el figurinismo no estaban profesionalizados.

Durante la República, estas áreas obtuvieron mayor relevancia, lo que permitió que Victoria colaborase con figuras como Federico García Lorca, Cipriano Rivas Cherif y Margarita Xirgu. Con los dos últimos, creó el Teatro Escuela de Arte (TEA). En la Generación del 27 y la consecuente supremacía masculina en la cultura y literatura, llevó al ostracismo de las mujeres de esta misma generación, lo que limitó su visibilidad en revistas, tertulias y editoriales.

Rosa Chacel se sentía intimidada en las tertulias porque los hombres la veían como una mujer y no como una intelectual. Moreno-Lago opina que los hombres eran conscientes de la discriminación hacia sus colegas femeninas, pero no estaban dispuestos a ceder parcelas de poder. Sin embargo, Rivas Cherif consideraba que no era posible el regeneracionismo del país sin la presencia de las mujeres, contribuyendo así a romper el cliché machista sobre las mujeres intelectuales.

Victorina Durán formó parte de una brillante generación de mujeres pioneras: en la política, junto a Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent; en el arte, con Maruja Mallo; en la literatura, con Elena Fortún y María Teresa León; y en el teatro, con María Guerrero y Margarita Xirgu, entre otras.

La biografía, refleja la pasión de Moreno-Lago por su personaje y su esfuerzo por reconstruir la vida de una mujer marcada por la creatividad y la libertad.La sublevación militar y la Guerra Civil destruyeron multitud de vidas y carreras, incluida la de Victorina Durán. Esta militante lesbiana sintió miedo tras el fusilamiento del poeta Federico García Lorca en el verano de 1936 en Granada. Agobiada por los bombardeos, la escasez en Madrid y consciente del peligro que corría por su orientación sexual, Victorina decidió exiliarse. Para ello se sirvió de su amistad con Margarita Xirgu, que se encontraba de gira por América durante la guerra. La gran diva del teatro republicano mostró su solidaridad con sus amigas y envió contratos a algunas de ellas, como Durán, para que pudieran salir legalmente de España.

Victorina cruzó el Atlántico con destino a Buenos Aires acompañada del gran amor de su vida, María del Carmen Vernacci, y de los cuatro hijos de esta. Moreno-Lago explica que Margarita Xirgu fue una mujer bisexual y amante de Victorina, aunque, esclava de su imagen pública, no podía confesar su orientación sexual.

La artista y escenógrafa Victoriana Durán encontró en Buenos Aires el escenario donde prolongó y consolidó su carrera tras exiliarse en 1937. Al llegar a la capital Argentina en plena Guerra Civil se reencontró con una amplia comunidad de compatriotas vinculados al teatro, como Irene López Heredia, Lola Membrives o Alejandro Casona. Su talento y capacidad de adaptación le remitieron a integrarse rápidamente en la vida cultural porteña, donde trabajó durante 26 años como diseñadora de vestuario, responsable de relaciones culturales del Teatro Colón y organizadora de diversas exposiciones pictóricas.Según El Diário, a juicio de su biógrafa, Eva Moreno-Lago afirma que Durán nunca sufrió el desarraigo que caracterizó a muchos exiliados, favorecida por la presencia de una activa colonia española. Sin embargo, la creciente inestabilidad política Argentina en los años sesenta motivó su regreso a España como el de otras figuras importantes exiliadas como Clara Campoamor, Rafael Alberti y María Teresa León.Cuándo volvió a Madrid, su trayectoria profesional continuó sin obstáculos. Libre de cargos por su pasado republicano, fue nombrada encargada de vestuario del Teatro Español por Luis Escobar, una de las figuras clave del teatro franquista. Poco después inició una estrecha colaboración con la cantante y actriz Nati Mistral, para quien trabajó como escenógrafa y asesora de vestuario. Ya cercana a la jubilación, Durán intensificó su actividad pictórica y celebró varias exposiciones de su obra figurativa. Incluso en sus últimos años, cuando quedó ciega continuó pintando, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia artística. Falleció con más de 90 años y dejó escrita una autobiografía en tres partes, publicada en 2018 por la Residencia de Estudiantes.Para Eva Moreno-Lago, que ha dedicado una década al estudio de la creadora, Victoriana Durán fue “una mujer de teatro total, una artista poliédrica que aún aguarda un reconocimiento mayor dentro de la cultura española”. Su biografía aspira a contribuir a ese merecido redescubrimiento.

La artista y escenógrafa Victoriana Durán encontró en Buenos Aires el escenario donde prolongó y consolidó su carrera tras exiliarse en 1937. Al llegar a la capital Argentina en plena Guerra Civil se reencontró con una amplia comunidad de compatriotas vinculados al teatro, como Irene López Heredia, Lola Membrives o Alejandro Casona. Su talento y capacidad de adaptación le remitieron a integrarse rápidamente en la vida cultural porteña, donde trabajó durante 26 años como diseñadora de vestuario, responsable de relaciones culturales del Teatro Colón y organizadora de diversas exposiciones pictóricas.

Según El Diário, a juicio de su biógrafa, Eva Moreno-Lago afirma que Durán nunca sufrió el desarraigo que caracterizó a muchos exiliados, favorecida por la presencia de una activa colonia española. Sin embargo, la creciente inestabilidad política Argentina en los años sesenta motivó su regreso a España como el de otras figuras importantes exiliadas como Clara Campoamor, Rafael Alberti y María Teresa León.

Cuándo volvió a Madrid, su trayectoria profesional continuó sin obstáculos. Libre de cargos por su pasado republicano, fue nombrada encargada de vestuario del Teatro Español por Luis Escobar, una de las figuras clave del teatro franquista. Poco después inició una estrecha colaboración con la cantante y actriz Nati Mistral, para quien trabajó como escenógrafa y asesora de vestuario. Ya cercana a la jubilación, Durán intensificó su actividad pictórica y celebró varias exposiciones de su obra figurativa. Incluso en sus últimos años, cuando quedó ciega continuó pintando, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia artística. Falleció con más de 90 años y dejó escrita una autobiografía en tres partes, publicada en 2018 por la Residencia de Estudiantes.

Para Eva Moreno-Lago, que ha dedicado una década al estudio de la creadora, Victoriana Durán fue “una mujer de teatro total, una artista poliédrica que aún aguarda un reconocimiento mayor dentro de la cultura española”. Su biografía aspira a contribuir a ese merecido redescubrimiento.

Referencias:

https://www.eldiario.es/cultura/libros/victorina-duran-pionera-teatro-olvidada-generacion-27-tuvo-exiliarse-lesbiana_1_12786701.html

https://yorokobu.es/victorina-duran/

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