El presidente venezolano Nicolás Maduro fue capturado el sábado 3 de enero de 2026, tras una operación de las fuerzas especiales estadounidenses, junto con su esposa, Cilia Flores.

Nicolás Maduro vistió un traje gris de Nike Tech en una imagen del 3 de enero publicada por Donald Trump. Handout/Truth Social via Getty Images
Fue acusado en Estados Unidos de narcoterrorismo, posesión de armas y dispositivos destructivos, y se enfrenta a una pena de cadena perpetua.
Maduro, de 63 años, llegó al poder en Venezuela tras las elecciones de 2013, a raíz de la muerte de su predecesor, el expresidente Hugo Chávez.
Su gobierno ha sido muy debatido y mediatizado, siendo criticado por los abusos y represiones cometidos contra los ciudadanos y los líderes de la oposición, pero también por los posibles fraudes electorales y las crisis alimentarias. Una de las críticas más intensas es el empobrecimiento del pueblo venezolano a causa de las políticas adoptadas. Tras las elecciones de 2024, obtuvo un nuevo mandato, no reconocido a nivel internacional, como consecuencia de las acusaciones de fraude
electoral.
La captura de Nicolás Maduro se produjo durante una operación militar llevada a cabo de madrugada en la ciudad de Caracas. Según fuentes estadounidenses, el operativo fue preparado durante varios meses y contó con la participación de fuerzas especiales, apoyo aéreo y acciones cibernéticas destinadas a debilitar las defensas del país. Antes de la entrada de los equipos en la capital, se registraron cortes de electricidad en distintas zonas, lo que facilitó el avance de helicópteros y drones sin ser detectados por los sistemas de radar venezolanos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguió el desarrollo de la operación desde su residencia en Mar-a-Lago y confirmó públicamente la detención de Maduro horas después. Trump afirmó que la misión fue un éxito y que no se registraron víctimas mortales entre las tropas estadounidenses, aunque reconoció que varios militares resultaron heridos durante el enfrentamiento. Las autoridades venezolanas, por su parte, denunciaron la muerte de al menos 40 militares y civiles, lo que provocó reacciones inmediatas de organizaciones de derechos humanos.
Tras su detención, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados inicialmente a una base militar estadounidense en el Caribe y posteriormente llevados a Estados Unidos. Ambos quedaron en prisión preventiva en un centro de detención de Brooklyn, a la espera de comparecer ante un tribunal federal. Allí deberán responder por los cargos presentados por la justicia estadounidense, que incluyen delitos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado.
La operación ha generado un intenso debate tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Mientras el gobierno de Trump defiende la intervención como una acción necesaria para garantizar la seguridad regional y combatir el narcotráfico, varios sectores políticos y expertos en derecho internacional han criticado la falta de autorización del Congreso estadounidense y la posible violación de la soberanía venezolana. Algunos analistas advierten que este tipo de acciones podría sentar un precedente peligroso en las relaciones internacionales.
En el plano internacional, diversos países latinoamericanos y organismos multilaterales expresaron su preocupación por las consecuencias políticas y humanitarias del operativo. Al mismo tiempo, en Venezuela, la captura de Maduro ha generado incertidumbre sobre el futuro político del país, en un contexto marcado por la crisis económica, la polarización social y la falta de reconocimiento internacional de las instituciones actuales.
Referencias:
CNN en Español.
La Nación (Argentina).
El País.
The New York Times.
Reuters.
Comunicados oficiales del gobierno de Estados Unidos.

