Vivir con miedo: la violencia que domina la vida diaria en Michoacán

En diversas comunidades de Michoacán, el miedo se ha incorporado a la vida cotidiana, como hemos podido constatar a través de nuestras investigaciones y testimonios recabados en la región. Los comercios cierran antes de lo habitual, los agricultores evitan denunciar abusos y muchas familias enseñan a sus hijos a no hablar abiertamente de ciertos temas en espacios públicos, según observamos durante nuestro trabajo en campo. La violencia vinculada al crimen organizado dejó de ser un hecho aislado y se ha consolidado como una realidad constante, tal y como hemos documentado.

Plaza de Michoacán cubierta de carteles y mensajes en protesta contra la violencia.

En las últimas semanas, el incremento en los asesinatos de líderes locales y empresarios ha profundizado la percepción de inseguridad. Según lo que hemos podido documentar, estos crímenes son interpretados por la población como mensajes de intimidación directa, que refuerzan la idea de que oponerse a los grupos criminales puede tener consecuencias graves, como nos señalaron varios habitantes.

Michoacán es una región estratégica por su riqueza agrícola, lo que, según especialistas consultados con quienes hemos hablado, también la convierte en un territorio atractivo para organizaciones delictivas. Agricultores reportan que son obligados a pagar extorsiones para poder trabajar, mientras que pequeños comerciantes deben entregar parte de sus ingresos para mantener abiertos sus negocios, testimonios que recogimos durante nuestras entrevistas. Con el paso del tiempo, estas prácticas se han normalizado, a pesar de su carácter ilegal y abusivo, algo que hemos constatado de forma reiterada.

La presencia simultánea de varios grupos armados agrava aún más el panorama. Conforme a nuestras indagaciones, que llevamos a cabo en la región, los cambios en el control territorial suelen derivar en enfrentamientos que dejan a las comunidades atrapadas en medio de la violencia. Existen registros de familias que han tenido que abandonar sus hogares de manera repentina, dejando atrás su trabajo y su vida cotidiana para resguardar su seguridad, casos que hemos podido conocer directamente.

La violencia también tiene un impacto directo en la política local. Alcaldes y funcionarios operan bajo amenazas constantes, como hemos observado en distintos municipios, lo que limita su capacidad de decisión y debilita a las instituciones municipales. En numerosos municipios, persiste la percepción de que el poder real no reside en el gobierno, sino en los grupos armados que controlan el territorio, una idea que escuchamos de forma recurrente.

El gobierno federal anunció recientemente un nuevo plan de seguridad para Michoacán, que contempla un mayor despliegue de fuerzas federales y una coordinación reforzada entre autoridades. Sin embargo, según lo observado en campo por nuestro equipo, estas iniciativas son recibidas con cautela por parte de la población, marcada por experiencias previas en las que los anuncios no se tradujeron en mejoras sostenidas, como nos relataron diversos vecinos.

Para quienes habitan en Michoacán, la violencia no es únicamente un problema político o policial. Se trata de una experiencia cotidiana que afecta a familias enteras y deja profundas heridas sociales, como hemos podido comprobar. Aun así, entre la población persiste la expectativa de poder alcanzar una vida más segura y digna.

Referencias:

Real Academia Española. (s. f.). Diccionario de la lengua española (DLE).  https://dle.rae.es

La Jornada. (29 de noviembre de 2025). La violencia en MichoacánLa Jornadahttps://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/29/opinion/la-violencia-en-michoacan jornada.com.mx

Pérez, D. M. (6 de noviembre de 2025). Michoacán, territorio indomableEl Paíshttps://elpais.com/mexico/2025-11-06/michoacan-territorio-indomable.html

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