El día 31 de marzo, martes, España se enfrentó a Egipto en un partido amistoso. En este partido de preparación para el Mundial de 2026, se oyeron cánticos racistas y xenófobos dirigidos a los jugadores del país norteafricano. Según las fuentes consultadas, se escucharon palabras ofensivas de discriminación dirigidas a la principal religión en Egipto.
Un gran grupo de adeptos de la selección española gritaba palabras ofensivas hacia la religión islámica y, según el periódico mexicano “La Jornada”, también se oía “musulmán el que no bote”. Este cántico es considerado xenófobo porque utiliza la religión como forma de insulto. En los partidos de fútbol es muy común oír este tipo de cánticos para provocar al adversario y crear conexión entre los aficionados de un equipo. Sin embargo, en el RCDE, la palabra “musulmán” fue utilizada de forma negativa, ridiculizando y menospreciando el Islam, promoviendo su exclusión. Además de estos cánticos racistas y xenófobos, también se escucharon insultos contra el actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Ante la situación, el estadio en Barcelona intentó detener estos comportamientos mediante avisos por megafonía y en la pantalla, con el siguiente mensaje: “Se recuerda que la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas”. Aun así, los gritos continuaron.

Imagen de las pantallas de Cornellà durante el España-Egipto en el día 31 de marzo- El país
Al día siguiente, la policía catalana abrió una investigación y condenó públicamente los hechos en la red social X (antes Twitter). Aunque se transmitió un mensaje antirracista, el gobierno y varios políticos de la región afirmaron que la reacción fue tardía e insuficiente ante la gravedad de lo ocurrido.
Este miércoles, 8 de abril, la FIFA, el máximo organismo del fútbol mundial, abrió una investigación contra la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por lo sucedido, con el objetivo de esclarecer los hechos y determinar si hubo violaciones de las normas contra el racismo en el fútbol. Es importante señalar que, a pesar de la continuidad de los cánticos durante todo el encuentro, el árbitro no interrompió el partido para aplicar los protocolos antirracistas, que prevén la interrupción del juego en estos casos.
De acuerdo con “El País”, fueron las quejas presentadas por la federación egipcia junto con el pronunciamiento de Lamine Yamal en redes sociales lo que llevó a que el caso llegara al Comité Disciplinario de la FIFA.
La intervención de este organismo puede resultar en sanciones como multas o incluso la obligación de jugar partidos a puerta cerrada. Además, envía un mensaje claro de que comportamientos como estos no son aceptables, incentivando a los países a adoptar medidas preventivas contra el racismo y la xenofobia en el fútbol, evitando que estos episodios perjudiquen la imagen del deporte.
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