El Modernismo Catalán: Gaudí y la Casa Batlló

El Modernismo Catalán, un movimiento artístico que floreció en Cataluña, principalmente en Barcelona, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es una expresión singular del Art Nouveau. Aunque comparte características con el movimiento europeo, el Modernismo Catalán desarrolló una identidad propia, impulsado por el deseo de afirmar la cultura catalana y abrazar la modernidad.

Este estilo artístico se manifestó en diversas áreas, destacando especialmente en la arquitectura, donde nombres como Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch dejaron un legado de obras icónicas. La arquitectura modernista catalana se caracteriza por el uso de formas orgánicas, la inspiración en la naturaleza, colores vibrantes y una meticulosa atención al detalle.

Gaudí, en particular, elevó el Modernismo Catalán a un nivel único, con obras como la Sagrada Familia, el Parque Güell y la Casa Batlló, que demuestran su genialidad y su capacidad de integrar el arte y la arquitectura de forma innovadora. El Modernismo Catalán no se limitó a la arquitectura, sino que también influyó en el diseño de mobiliario, la cerámica, la joyería y las artes gráficas.

Este movimiento artístico reflejó el contexto histórico de la época, marcado por la industrialización, el crecimiento urbano y la búsqueda de una identidad catalana distintiva. El Modernismo Catalán dejó un legado duradero en el paisaje urbano de Barcelona y en la cultura catalana, siendo considerado uno de los movimientos artísticos más originales e importantes de Europa.

Nombre completo: Antoni Placid Gaudí i Cornet
Nacimiento: 25 de junio de 1852 – Reus
Muerte: 10 de junio de 1926 (73 años) – Barcelona
Nacionalidad: Español
Movimento: Modernismo Catalán

Arquitecto cuyo estilo distintivo se caracteriza por la libertad de forma, color y texturas voluptuosas, así como por la unidad orgánica, Gaudí trabajó casi siempre en Barcelona o en sus alrededores. Gran parte de su carrera fue ocupada con la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, que aún no estaba concluido cuando murió.

Mostró desde joven interés por la arquitectura, habiendo ido a estudiar en 1869 a Barcelona, entonces el centro político e intelectual de Cataluña, siendo también la ciudad más moderna de España. Solo terminó el curso ocho años más tarde, habiendo sido sus estudios interrumpidos por el servicio militar y otras actividades intermitentes.

El estilo de Gaudí atravesó diversas fases. Cuando salió de la escuela provincial de arquitectura de Barcelona, en 1878, comenzó a proyectar según un estilo victoriano bastante ornamentado, que ya era evidente en sus proyectos escolares, pero desarrolló rápidamente una manera de componer mediante la yuxtaposición de masas geométricas, hasta entonces nunca usadas, cuyas superficies estaban animadas con piedra o ladrillo modelado, paneles cerámicos de colores vivos y estructuras de metal utilizando motivos florales o de reptiles. El efecto general, aunque los detalles no lo son, es morisco – o mudéjar, como se conoce en España a la mezcla especial del arte musulmán con el cristiano. Más tarde, Gaudí experimentó las posibilidades dinámicas de varios estilos arquitectónicos: el gótico en el Palacio Episcopal de Astorga, obra realizada entre 1887 y 1893, y en la Casa de los Botines en León, construida entre 1892 y 1894; el barroco en la Casa Calvet en Barcelona (1898-1904). Pero después de 1902, sus proyectos dejan de poder atribuirse a un estilo arquitectónico convencional. A excepción de algunos edificios en los que es clara la representación simbólica de la naturaleza o la religión, los edificios de Gaudí se transformaron en representaciones de su estructura y de los materiales que los constituyen. Gaudí aplicó su sistema equilibrado a dos edificios de apartamentos de varios pisos edificados en Barcelona: la Casa Batlló, de 1904-06, una renovación que incorporó nuevos elementos equilibrados, sobre todo en la fachada; y la Casa Milá (1905-10). Como era frecuente en él, diseñó ambos edificios, tanto en sus formas como en sus superficies, como metáforas del carácter montañoso y marítimo de Cataluña.

Arquitecto admirado, aunque considerado algo excéntrico, Gaudí fue un participante importante en la Renaixensa catalana, un movimiento artístico revivalista de las artes y los oficios que se combinó con un movimiento político de características nacionalistas basado en un fervoroso anticastellanismo. El símbolo religioso de la Renaixensa en Barcelona era la iglesia de la Sagrada Familia, un proyecto que ocupó a Gaudí durante toda su carrera. Contratado para construir la iglesia desde 1883, no vivió para verla terminada. Al trabajar en ella, se volvió cada vez más religioso, y después de 1910 pasó a trabajar casi exclusivamente en la construcción de la iglesia, habiendo incluso residido en los talleres. A los 73 años, fue atropellado por un bonde, falleciendo a causa de las heridas.

«No hay líneas rectas ni ángulos agudos en la naturaleza. Por lo tanto, los edificios no deben tener líneas rectas ni ángulos agudos.»

Antoni Gaudí

La fachada orientada hacia la calle, la más admirada, es de arenisca gris con motivos botánicos esculpidos, en la planta baja y el primer piso. Estos forman una base fuerte y saliente, que se eleva en una generosa tribuna al nivel del primer piso principal. Esta base también rodea la estructura básica de toda la fachada, constituida por seis pilares de piedra conectados por cinco arcos. El movimiento volumétrico cóncavo y convexo es reminiscente de las estructuras óseas y subraya la sensación de solidez y robustez.

Por encima de los dos primeros pisos, existe una fachada iridiscente policromática que tiene un efecto ligeramente ondulado debido al uso de cerámica vidriada. Los mosaicos fueron personalmente supervisados por Gaudí e involucraron el uso de cerca de doscientos discos de cerámica de tres tamaños y grosores diferentes, colocados sobre una base de fragmentos de cerámica con colores que combinan con los de los discos. El color predominante es un verde azulado brillante, cuya tonalidad cambia a lo largo del día. Su luminosidad e irregularidad contrastan agradablemente con el espacio regular de las ventanas y con los austeros antepechos de hierro fundido de los balcones, que tienen la forma de pequeñas máscaras.

Entre elementos diferentes e independientes, como los materiales utilizados, la relación entre el interior y el exterior, los componentes modulares irregulares y el juego constante de formas asimétricas, el efecto de unidad de todo el conjunto también es notable, una entidad única y vibrante que cambia constantemente bajo el efecto de la luz. La fachada actual es la última versión del proyecto de Gaudí, completada solo cuando la obra ya estaba en marcha. Los estudiosos indican que Gaudí pasó mucho tiempo trabajando en un modelo de yeso de todo el edificio, y la ondulación de la superficie de la fachada solo apareció al final, después de muchas experiencias, errores y correcciones. Los antepechos tipo máscara de hierro de los balcones también fueron desarrollados utilizando un modelo de yeso a escala 1:1.

Las paredes del patio, en las que están colocadas las ventanas de los apartamentos de varios pisos, están revestidas con azulejos de cerámica blancos y azul claro dispuestos en un patrón diagonal para crear una sensación de amplitud. Los mosaicos son de un tono oscuro de azul para absorber la luz en la parte superior, volviéndose progresivamente más claros a medida que descienden hasta ser blancos en la parte inferior. Las ventanas están rodeadas por marcos de formas inusuales de cerámica de dos colores.

Al apartamento de la familia Batlló en el piso principal se accede a través de un vestíbulo en la planta baja que tiene una escalera de madera, cuya baranda está esculpida en una sinuosa y envolvente forma de espina. También las paredes tienen una superficie ondulada en dirección a un segundo vestíbulo, cerca de la entrada, iluminado por dos ventanas abiertas hasta el techo. El apartamento Batlló tiene varias salas de diferentes tamaños con paredes y techos ondulados, provocando de este modo la sensación de un espacio continuo y fluido.

Una sala de espera en la entrada con una estufa de sala de cerámica oscura instalada en una pared da acceso a una gran sala donde un panel de madera ondulante esconde un altar. Una gran partición de madera decorada con vidrio coloreado puede abrirse como un armonio para conectar el salón con la sala que está detrás de ella. Por otro lado, el comedor está situado en la soleada parte trasera del edificio y se abre sobre un espacio terraza-jardín al que las decoraciones de cerámica dan vida.

La parte trasera del edificio está protegida y decorada en todos los pisos por antepechos ondulantes y robustos de hierro, decorados con trozos de cerámica coloreada.

La fachada termina con el tejado abuhardillado con doble forro, una característica de Gaudí, que permite una buena protección contra los cambios de temperatura y garantiza una excelente ventilación. La cresta asimétrica de forma animal en el tejado, con su acentuado movimiento ascendente, recuerda el lomo de un dragón. Está revestida de mosaicos hechos de cerámica vidriada, que se parecen con escamas cuyas colores van del amarillo ocre al verde azul claro. En un lado del tejado hay una torre con la cruz de cuatro brazos típica de Gaudí, apuntando a los cuatro puntos cardinales.

Obra: Casa Batlló
Autor: Antoni Gaudí
Fecha: 1877
Dimensiones: 21 m por 32 m y el área construida de 3100 m2 a 4300 m2 con un promedio de 450 m2 por piso (6 pisos)
Ubicación: Barcelona, España

Referencias:

https://historiaviagenselivros.com/2021/01/22/barcelona-gaudi-modernismo-catalunha/

https://mesto-barcelona.cz/pt/modernismo/

https://www.livingtours.com/pt/blog/barcelona-modernismo.html

https://arteref.com/arte-no-mundo/a-casa-batllo-30-fatos-curiosos-da-sua-construcao/

https://www.brainyquote.com/quotes/antoni_gaudi_534341

Libro Gaudí – Taschen Público

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