«Contigo en la distancia», César Portillo de la Luz, 1946.

La obra artística que he elegido es la canción «Contigo en la distancia» de César Portillo de la Luz en 1946. 

Nacido en 1922 en La Havana, murió en 2013 en la misma ciudad, el autor fue un cantante y compositor emblemático del bolero cubano. El bolero un género musical romántico cubano del final del siglo XIX. Este género se caracteriza por su rítmico lento y emocional. Es una mezcla de la canción romántica española con los ritmos afrocubanos. Este género es fundamental para la música romántica latinoamericana. Es una influencia para otros géneros musicales como, la bossa nova brasileña, la canción mexicana y inclusión la música pop. 

Su obra, que desarrolla la alma poética y romántica, es una influencia atemporal y intrageneracional del mundo hispano y el mundo entero. 

Existe numerosos intérpretes famosos de esta maravillosa canción. Por ejemplo la cantante Christina Aguilera, interpreta la canción en homenaje a sus raíces latinoamericanas y para celebrar esta riqueza de cultura romántica hispana. Esta canción no es solamente una canción de amor, sino también una herramienta del compartir cultural y de memoria. Su interpretación, al igual que la de Luis Miguel o de Caetano Veloso (que interpreta de manera diferente con diferentes instrumentos y vozes), permitió la difusión de la cultura romántica latinoamericana en otras sociedades. Es, hasta hoy, una riqueza cultural gracias al arte cubano. 

El tema principal de su canción es el amor profundo, inevitable y idealizado por su ser amada. 

Con sus versos muy románticos, poéticos y profundos, el autor toca guitarra, lo que crea una armonía rítmica suave y emocional que apoya su voz y su melodia romántica. Crea un espacio atemporal del amor, un espacio feérico.

Entonces el amor es central en la canción. Llena de emoción, el amor está representado como la perfección apesar de la distancia su amor sigue fuerte y idílico: «Contigo en la distancia, Amada mía, estoy». El amor es tan fuerte que la ser amada, incluso alejado, sigue presente en el corazón, en el espíritu y en la alma del narrador: «Es que te has convertido, En parte de mi alma». 

El amor no es solamente físico sino espiritual y emocional. Es la definición de una pasión, un amor infinito. La potencia del sentimiento del amor reside en la capacidad de transcender el tiempo y el espacio, entonces la distancia. El narrador siente una profunda conexión mutual sin límites: «No existe un momento del día, En que pueda apartarme de ti». Podemos relacionar esta cita con la cita de la música de Joe Dassin en su canción «Et si tu n’existais pas» de 1975: «Y si no existieras, dime por qué existiría.»

En su canción, el autor utiliza la música y el amor para expressar la profundidad de las emociones humanas complejas y abstratas. Estas citas lo ilustran perfectamente: «No hay bella melodía, En que no surjas tú, Ni yo quiero escucharla, Si no la escuchas tú». La música es el amor, son como espejo. 

El narrador exprima que el ser amada debe surgir en la música para hacer una bella melodía, es la belleza musical. La presencia del amor y de la música son indisolubles. El amor embellece la canción y enriquece la belleza del mundo y del género músico. Es una fusión de las emociones y del arte. Las experiencias humanas son ligadas a la música, la música emociona, el amor emociona la música. La obra de César Portillo de la Luz subraya el facto que no existe una bella música sin la ser amada. La música pierde su interés si no se comparte y si no evoca emociones fuertes como el amor. 

En suma el amor, con su potencia imensa y su belleza incomparable sigue siendo incomprensible, por causa a sus fuertes emociones. Traversa las fronteras imaginarias del espíritu y del corazón, ella desordena la razón, desafia los limites del humano y de su arte. Es incontrolable como las emociones que nos procura la canción cubana de César Portillo de la Luz. Es intemporal como la herencia de la música romántica cubana en el mundo entero. 

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